Friday, August 11, 2006

COMIC ZONE O LA NUEVA COME...ZON DEL COMIC EN MEXICO


Ya adquirimos el numero uno de comic zone o como dijera everardo comec..zon... pero en fin. Lo que nos agrado bastante es que tiene muchas paginas, pero la mayoria de estas ya es de eventos pasados, las faltas de ortografia que segun ellos en su editorial presentan como que no van a existir... en realidad existen en todo el numero, la calidad es buena, salvo en algunas imagenes que parece que las recortaron con tijeras y las pegaron al estilo de periodico mural de la escuela...diran que ardidos porque noveno arte ya no existe en el mercado...pero si vieran las criticas que nos llegaron en el primer numero lo que les estoy diciendo no es nada. y que decir de los miles de espacios en blanco que a nosotros tanto nos criticaban y que buscabamos darle remedio con algun diseño e imagen. o la seccion de figuras que la verdad no dicen ni donde las puede uno adquirir... pero en fin es el primer numero asi como a nosotros nos dieron la oportunidad de mejorar es de justos darles oportunidad y seguir comprando su revista...lo que hubiera estado de lujo es que existieran mas revistas de este tipo mas informacion...

Monday, August 07, 2006

SILVER BOY IN CONCERT!!!














Dr. FERRER. lo recogio de la vagancia de los callejones oscuros de SIN CITY para recrearlo a su imagen y volverlo la voz de batalla de todos aquellos comic fan`s que luchan por su mundo.
Ahora lo podras ver a SILVER BOY entonando el grito de batalla que lo saco de las profundidades de las mas oscuras viñetas...
Todo su poder muy pronto...

Fragmento de su Hit

Porque al abrir la bolsa...

Y tener un comic en la mano
Dejo de ser humano...soy superheroe
Supervillano, Soy un vampiro
Un mutante, Un moustro arcano
Puedo ser Angel , Dios y el mismisimo Diablo...
y todo gracias al...
Noveno Arte...

Friday, July 21, 2006

ESTAN VIVOS OPINA!!!

LLEVO SEMANAS CHECANDO ESTE BLOG Y NADIE COMENTA NADA...

Wednesday, July 05, 2006

" ... VOTA POR BATMAN"


por Batmito
En mis multiples viajes al universo de bolsillo de la red.Me he dedicado a la busqueda de blogs algunos interesantes y otros no tanto, pero lo que encontre en la tarde de ayer fue lo para quitarme el aburrimiento y reirme un rato, en este blog existe un ser que le dedica completamente su vida a uno de lo mejor de los superheroes y me refiero al mismisimo Batman claro, diran existen Spiderman y Superman, pero bueno Batman es Batman...y como fan de este personaje me uno a su causa y seleccione lo mejor de este blog:
En estas proximas bati-elecciones mexicanas del 2006, toma tu bati-boleta y pintale bigotes a todos los candidatos, después haz un dibujo de batman y tachalo. ventajas de tener a batman como presidente: *es un superheroe, no necesitamos mas policias corruptos porque nuestro presidente es batman *es un científico *es millonario, no nos va a robar *tiene un batimovil superveloz *habria un chingo de primeras damas famosas: nicole kidman, katie holmes, kim basinger, michelle pfeiffer, uma thurman *batman es cool *batman duerme colgado de las patas *batman es muchas personas a la vez: bruce wayne, bruno díaz, george clooney, val kilmer, michael keaton, adam west, christian bale *en halloween, todos se podrían disfrazar de presidente de méxico *etc, etc, etc y recuerda: porque en la oscuridad solo uno puede dirigirnos hacia la luz... ¡vota x batman!mañana son las elecciones¿por quien van a votar?¡¡¡por batman!!!el día de hoy salió un artículo en el periodico el norte en el que se dan instrucciones para votar correctamente y que no anulen tu voto. es válido anotar el nombre de un candidato que no este registrado.dale tu voto a batman.gracias por su apoyo durante mi corta campaña y recuerden que al final no importa quien gane o pierda, lo que importa es que se haga justicia.claro también importa el bati-twist, las fiestas, el alcohol, las bati-chicas y la anulación de la ley seca...pero bueno esa es otra historia.no dejes de ir a votary recuerda,porque en estas bati-elecciones hay un candidato que no hará trampa...vota x batman

saludos bati-ciudadanoscomo ya saben los resultados oficiales estarán hasta el sabado pero según nuestros datos....¡¡¡ya chingamos!!!¡¡¡batman presidente!!!¡¡¡¡¡viva!!!!!gracias por su voto bati-ciudadanos

EL RUIDO DE UN TRUENO




por 3d

Ray Bradbury
Este conocido escritor estadounidense, considerado uno de los más grandes cuentistas y novelistas de ciencia-ficción del siglo XX, nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan (Illinois).
Con una personalidad con gran imaginación, comenzó a escribir desde muy chico, y a partir de 1943 se dedicó totalmente a la literatura.
Si bien escribió poesías, obras de teatro y guiones para cine y televisión, es eminentemente un narrador, y sus obras más importantes son "Crónicas marcianas" (1950), "El hombre ilustrado" (1951), "Fahrenheit 451" (1953), en que describe la vida en un futuro en que están prohibidos los libros y las formas de manifestación escrita", "El vino del estío" (1957), "Vinieron de la Tierra", "Cuentos del Futuro", "Las Maquinarias de la Alegría", "Remedio para Melancólicos" y "Las doradas manzanas del sol".
y ahora le toca el turno a este cuento " EL RUIDO DE UN TRUENO" ser llevado al celuloide.



http://asoundofthunder.warnerbros.com/

El ruido de un trueno[Cuento. Texto completo]Ray Bradbury

El anuncio en la pared parecía temblar bajo una móvil película de agua caliente. Eckels sintió que parpadeaba, y el anuncio ardió en la momentánea oscuridad:
SAFARI EN EL TIEMPO S.A. SAFARIS A CUALQUIER AÑO DEL PASADO. USTED ELIGE EL ANIMAL NOSOTROS LO LLEVAMOS ALLÍ, USTED LO MATA.
Una flema tibia se le formó en la garganta a Eckels. Tragó saliva empujando hacia abajo la flema. Los músculos alrededor de la boca formaron una sonrisa, mientras alzaba lentamente la mano, y la mano se movió con un cheque de diez mil dólares ante el hombre del escritorio.
-¿Este safari garantiza que yo regrese vivo?
-No garantizamos nada -dijo el oficial-, excepto los dinosaurios. -Se volvió-. Este es el señor Travis, su guía safari en el pasado. Él le dirá a qué debe disparar y en qué momento. Si usted desobedece sus instrucciones, hay una multa de otros diez mil dólares, además de una posible acción del gobierno, a la vuelta.
Eckels miró en el otro extremo de la vasta oficina la confusa maraña zumbante de cables y cajas de acero, y el aura ya anaranjada, ya plateada, ya azul. Era como el sonido de una gigantesca hoguera donde ardía el tiempo, todos los años y todos los calendarios de pergamino, todas las horas apiladas en llamas. El roce de una mano, y este fuego se volvería maravillosamente, y en un instante, sobre sí mismo. Eckels recordó las palabras de los anuncios en la carta. De las brasas y cenizas, del polvo y los carbones, como doradas salamandras, saltarán los viejos años, los verdes años; rosas endulzarán el aire, las canas se volverán negro ébano, las arrugas desaparecerán. Todo regresará volando a la semilla, huirá de la muerte, retornará a sus principios; los soles se elevarán en los cielos occidentales y se pondrán en orientes gloriosos, las lunas se devorarán al revés a sí mismas, todas las cosas se meterán unas en otras como cajas chinas, los conejos entrarán en los sombreros, todo volverá a la fresca muerte, la muerte en la semilla, la muerte verde, al tiempo anterior al comienzo. Bastará el roce de una mano, el más leve roce de una mano.
-¡Infierno y condenación! -murmuró Eckels con la luz de la máquina en el rostro delgado-. Una verdadera máquina del tiempo. -Sacudió la cabeza-. Lo hace pensar a uno. Si la elección hubiera ido mal ayer, yo quizá estaría aquí huyendo de los resultados. Gracias a Dios ganó Keith. Será un buen presidente.
-Sí -dijo el hombre detrás del escritorio-. Tenemos suerte. Si Deutscher hubiese ganado, tendríamos la peor de las dictaduras. Es el antitodo, militarista, anticristo, antihumano, antintelectual. La gente nos llamó, ya sabe usted, bromeando, pero no enteramente. Decían que si Deutscher era presidente, querían ir a vivir a 1492. Por supuesto, no nos ocupamos de organizar evasiones, sino safaris. De todos modos, el presidente es Keith. Ahora su única preocupación es...
Eckels terminó la frase:
-Matar mi dinosaurio.
-Un Tyrannosaurus rex. El lagarto del Trueno, el más terrible monstruo de la historia. Firme este permiso. Si le pasa algo, no somos responsables. Estos dinosaurios son voraces.
Eckels enrojeció, enojado.
-¿Trata de asustarme?
-Francamente, sí. No queremos que vaya nadie que sienta pánico al primer tiro. El año pasado murieron seis jefes de safari y una docena de cazadores. Vamos a darle a usted la más extraordinaria emoción que un cazador pueda pretender. Lo enviaremos sesenta millones de años atrás para que disfrute de la mayor y más emocionante cacería de todos los tiempos. Su cheque está todavía aquí. Rómpalo.
El señor Eckels miró el cheque largo rato. Se le retorcían los dedos.
-Buena suerte -dijo el hombre detrás del mostrador-. El señor Travis está a su disposición.
Cruzaron el salón silenciosamente, llevando los fusiles, hacia la Máquina, hacia el metal plateado y la luz rugiente.
Primero un día y luego una noche y luego un día y luego una noche, y luego día-noche-día-noche-día. Una semana, un mes, un año, ¡una década! 2055, 2019, ¡1999! ¡1957! ¡Desaparecieron! La Máquina rugió. Se pusieron los cascos de oxígeno y probaron los intercomunicadores. Eckels se balanceaba en el asiento almohadillado, con el rostro pálido y duro. Sintió un temblor en los brazos y bajó los ojos y vio que sus manos apretaban el fusil. Había otros cuatro hombres en esa máquina. Travis, el jefe del safari, su asistente, Lesperance, y dos otros cazadores, Billings y Kramer. Se miraron unos a otros y los años llamearon alrededor.
-¿Estos fusiles pueden matar a un dinosaurio de un tiro? -se oyó decir a Eckels.
-Si da usted en el sitio preciso -dijo Travis por la radio del casco-. Algunos dinosaurios

tienen dos cerebros, uno en la cabeza, otro en la columna espinal. No les tiraremos a éstos, y tendremos más probabilidades. Aciérteles con los dos primeros tiros a los ojos, si puede, cegándolo, y luego dispare al cerebro.
La máquina aulló. El tiempo era una película que corría hacia atrás. Pasaron soles, y luego diez millones de lunas.
-Dios santo -dijo Eckels-. Los cazadores de todos los tiempos nos envidiarían hoy. África al lado de esto parece Illinois.
El sol se detuvo en el cielo.
La niebla que había envuelto la Máquina se desvaneció. Se encontraban en los viejos tiempos, tiempos muy viejos en verdad, tres cazadores y dos jefes de safari con sus metálicos rifles azules en las rodillas.
-Cristo no ha nacido aún -dijo Travis-. Moisés no ha subido a la montaña a hablar con Dios. Las pirámides están todavía en la tierra, esperando. Recuerde que Alejandro, Julio César, Napoleón, Hitler... no han existido.
Los hombres asintieron con movimientos de cabeza.
-Eso -señaló el señor Travis- es la jungla de sesenta millones dos mil cincuenta y cinco años antes del presidente Keith.
Mostró un sendero de metal que se perdía en la vegetación salvaje, sobre pantanos humeantes, entre palmeras y helechos gigantescos.
-Y eso -dijo- es el Sendero, instalado por Safari en el Tiempo para su provecho. Flota a diez centímetros del suelo. No toca ni siquiera una brizna, una flor o un árbol. Es de un metal antigravitatorio. El propósito del Sendero es impedir que toque usted este mundo del pasado de algún modo. No se salga del Sendero. Repito. No se salga de él. ¡Por ningún motivo! Si se cae del Sendero hay una multa. Y no tire contra ningún animal que nosotros no aprobemos.
-¿Por qué? -preguntó Eckels. Estaban en la antigua selva. Unos pájaros lejanos gritaban en el viento, y había un olor de alquitrán y viejo mar salado, hierbas húmedas y flores de color de sangre.
-No queremos cambiar el futuro. Este mundo del pasado no es el nuestro. Al gobierno no le gusta que estemos aquí. Tenemos que dar mucho dinero para conservar nuestras franquicias. Una máquina del tiempo es un asunto delicado. Podemos matar inadvertidamente un animal importante, un pajarito, un coleóptero, aun una flor, destruyendo así un eslabón importante en la evolución de las especies.
-No me parece muy claro -dijo Eckels.
-Muy bien -continuó Travis-, digamos que accidentalmente matamos aquí un ratón. Eso significa destruir las futuras familias de este individuo, ¿entiende?
-Entiendo.
-¡Y todas las familias de las familias de ese individuo! Con sólo un pisotón aniquila usted primero uno, luego una docena, luego mil, un millón, ¡un billón de posibles ratones!
-Bueno, ¿y eso qué? -inquirió Eckels.
-¿Eso qué? -gruñó suavemente Travis-. ¿Qué pasa con los zorros que necesitan esos ratones para sobrevivir? Por falta de diez ratones muere un zorro. Por falta de diez zorros, un león muere de hambre. Por falta de un león, especies enteras de insectos, buitres, infinitos billones de formas de vida son arrojadas al caos y la destrucción. Al final todo se reduce a esto: cincuenta y nueve millones de años más tarde, un hombre de las cavernas, uno de la única docena que hay en todo el mundo, sale a cazar un jabalí o un tigre para alimentarse. Pero usted, amigo, ha aplastado con el pie a todos los tigres de esa zona al haber pisado un ratón. Así que el hombre de las cavernas se muere de hambre. Y el hombre de las cavernas, no lo olvide, no es un hombre que pueda desperdiciarse, ¡no! Es toda una futura nación. De él nacerán diez hijos. De ellos nacerán cien hijos, y así hasta llegar a nuestros días. Destruya usted a este hombre, y destruye usted una raza, un pueblo, toda una historia viviente. Es como asesinar a uno de los nietos de Adán. El pie que ha puesto usted sobre el ratón desencadenará así un terremoto, y sus efectos sacudirán nuestra tierra y nuestros destinos a través del tiempo, hasta sus raíces. Con la muerte de ese hombre de las cavernas, un billón de otros hombres no saldrán nunca de la matriz. Quizás Roma no se alce nunca sobre las siete colinas. Quizá Europa sea para siempre un bosque oscuro, y sólo crezca Asia saludable y prolífica. Pise usted un ratón y aplastará las pirámides. Pise un ratón y dejará su huella, como un abismo en la eternidad. La reina Isabel no nacerá nunca, Washington no cruzará el Delaware, nunca habrá un país llamado Estados Unidos. Tenga cuidado. No se salga del Sendero. ¡Nunca pise afuera!
-Ya veo -dijo Eckels-. Ni siquiera debemos pisar la hierba.
-Correcto. Al aplastar ciertas plantas quizá sólo sumemos factores infinitesimales. Pero un pequeño error aquí se multiplicará en sesenta millones de años hasta alcanzar proporciones extraordinarias. Por supuesto, quizá nuestra teoría esté equivocada. Quizá nosotros no podamos cambiar el tiempo. O tal vez sólo pueda cambiarse de modos muy sutiles. Quizá un ratón muerto aquí provoque un desequilibrio entre los insectos de allá, una desproporción en la población más tarde, una mala cosecha luego, una depresión, hambres colectivas, y, finalmente, un cambio en la conducta social de alejados países. O aun algo mucho más sutil. Quizá sólo un suave aliento, un murmullo, un cabello, polen en el aire, un cambio tan, tan leve que uno podría notarlo sólo mirando de muy cerca. ¿Quién lo sabe? ¿Quién puede decir realmente que lo sabe? No nosotros. Nuestra teoría no es más que una hipótesis. Pero mientras no sepamos con seguridad si nuestros viajes por el tiempo pueden terminar en un gran estruendo o en un imperceptible crujido, tenemos que tener mucho cuidado. Esta máquina, este sendero, nuestros cuerpos y nuestras ropas han sido esterilizados, como usted sabe, antes del viaje. Llevamos estos cascos de oxígeno para no introducir nuestras bacterias en una antigua atmósfera.
-¿Cómo sabemos qué animales podemos matar?
-Están marcados con pintura roja -dijo Travis-. Hoy, antes de nuestro viaje, enviamos aquí a Lesperance con la Máquina. Vino a esta Era particular y siguió a ciertos animales.
-¿Para estudiarlos?
-Exactamente -dijo Travis-. Los rastreó a lo largo de toda su existencia, observando cuáles vivían mucho tiempo. Muy pocos. Cuántas veces se acoplaban. Pocas. La vida es breve. Cuando encontraba alguno que iba a morir aplastado por un árbol u otro que se ahogaba en un pozo de alquitrán, anotaba la hora exacta, el minuto y el segundo, y le arrojaba una bomba de pintura que le manchaba de rojo el costado. No podemos equivocarnos. Luego midió nuestra llegada al pasado de modo que no nos encontremos con el monstruo más de dos minutos antes de aquella muerte. De este modo, sólo matamos animales sin futuro, que nunca volverán a acoplarse. ¿Comprende qué cuidadosos somos?
-Pero si ustedes vinieron esta mañana -dijo Eckels ansiosamente-, debían haberse encontrado con nosotros, nuestro safari. ¿Qué ocurrió? ¿Tuvimos éxito? ¿Salimos todos... vivos?
Travis y Lesperance se miraron.
-Eso hubiese sido una paradoja -habló Lesperance-. El tiempo no permite esas confusiones..., un hombre que se encuentra consigo mismo. Cuando va a ocurrir algo parecido, el tiempo se hace a un lado. Como un avión que cae en un pozo de aire. ¿Sintió usted ese salto de la Máquina, poco antes de nuestra llegada? Estábamos cruzándonos con nosotros mismos que volvíamos al futuro. No vimos nada. No hay modo de saber si esta expedición fue un éxito, si cazamos nuestro monstruo, o si todos nosotros, y usted, señor Eckels, salimos con vida.
Eckels sonrió débilmente.
-Dejemos esto -dijo Travis con brusquedad-. ¡Todos de pie! Se prepararon a dejar la Máquina. La jungla era alta y la jungla era ancha y la jungla era todo el mundo para siempre y para siempre. Sonidos como música y sonidos como lonas voladoras llenaban el aire: los pterodáctilos que volaban con cavernosas alas grises, murciélagos gigantescos nacidos del delirio de una noche febril. Eckels, guardando el equilibrio en el estrecho sendero, apuntó con su rifle, bromeando.
-¡No haga eso! -dijo Travis.- ¡No apunte ni siquiera en broma, maldita sea! Si se le dispara el arma...
Eckels enrojeció.
- ¿Dónde está nuestro Tyrannosaurus?
- Lesperance miró su reloj de pulsera.
-Adelante. Nos cruzaremos con él dentro de sesenta segundos. Busque la pintura roja, por Cristo. No dispare hasta que se lo digamos. Quédese en el Sendero. ¡Quédese en el Sendero!
Se adelantaron en el viento de la mañana.
-Qué raro -murmuró Eckels-. Allá delante, a sesenta millones de años, ha pasado el día de elección. Keith es presidente. Todos celebran. Y aquí, ellos no existen aún. Las cosas que nos preocuparon durante meses, toda una vida, no nacieron ni fueron pensadas aún.
-¡Levanten el seguro, todos! -ordenó Travis-. Usted dispare primero, Eckels. Luego, Billings. Luego, Kramer.
-He cazado tigres, jabalíes, búfalos, elefantes, pero esto, Jesús, esto es caza -comentó Eckels -. Tiemblo como un niño.
- Ah -dijo Travis.
-Todos se detuvieron.
Travis alzó una mano.
-Ahí adelante -susurró-. En la niebla. Ahí está Su Alteza Real.
La jungla era ancha y llena de gorjeos, crujidos, murmullos y suspiros. De pronto todo cesó, como si alguien hubiese cerrado una puerta.
Silencio.
El ruido de un trueno.
De la niebla, a cien metros de distancia, salió el Tyrannosaurus rex.
-Jesucristo -murmuró Eckels.
-¡Chist!
Venía a grandes trancos, sobre patas aceitadas y elásticas. Se alzaba diez metros por encima de la mitad de los árboles, un gran dios del mal, apretando las delicadas garras de relojero contra el oleoso pecho de reptil. Cada pata inferior era un pistón, quinientos kilos de huesos blancos, hundidos en gruesas cuerdas de músculos, encerrados en una vaina de piel centelleante y áspera, como la cota de malla de un guerrero terrible. Cada muslo era una tonelada de carne, marfil y acero. Y de la gran caja de aire del torso colgaban los dos brazos delicados, brazos con manos que podían alzar y examinar a los hombres como juguetes, mientras el cuello de serpiente se retorcía sobre sí mismo. Y la cabeza, una tonelada de piedra esculpida que se alzaba fácilmente hacia el cielo, En la boca entreabierta asomaba una cerca de dientes como dagas. Los ojos giraban en las órbitas, ojos vacíos, que nada expresaban, excepto hambre. Cerraba la boca en una mueca de muerte. Corría, y los huesos de la pelvis hacían a un lado árboles y arbustos, y los pies se hundían en la tierra dejando huellas de quince centímetros de profundidad. Corría como si diese unos deslizantes pasos de baile, demasiado erecto y en equilibrio para sus diez toneladas. Entró fatigadamente en el área de sol, y sus hermosas manos de reptil tantearon el aire.
-¡Dios mío! -Eckels torció la boca-. Puede incorporarse y alcanzar la luna.
-¡Chist! -Travis sacudió bruscamente la cabeza-. Todavía no nos vio.
-No es posible matarlo. -Eckels emitió con serenidad este veredicto, como si fuese indiscutible. Había visto la evidencia y ésta era su razonada opinión. El arma en sus manos parecía un rifle de aire comprimido-. Hemos sido unos locos. Esto es imposible.
-¡Cállese! -siseó Travis.
-Una pesadilla.
-Dé media vuelta -ordenó Travis-. Vaya tranquilamente hasta la máquina. Le devolveremos la mitad del dinero.
-No imaginé que sería tan grande -dijo Eckels-. Calculé mal. Eso es todo. Y ahora quiero irme.
-¡Nos vio!
-¡Ahí está la pintura roja en el pecho!
El Lagarto del Trueno se incorporó. Su armadura brilló como mil monedas verdes. Las monedas, embarradas, humeaban. En el barro se movían diminutos insectos, de modo que todo el cuerpo parecía retorcerse y ondular, aun cuando el monstruo mismo no se moviera. El monstruo resopló. Un hedor de carne cruda cruzó la jungla.
-Sáquenme de aquí -pidió Eckels-. Nunca fue como esta vez. Siempre supe que saldría vivo. Tuve buenos guías, buenos safaris, y protección. Esta vez me he equivocado. Me he encontrado con la horma de mi zapato, y lo admito. Esto es demasiado para mí.
-No corra -dijo Lesperance-. Vuélvase. Ocúltese en la Máquina. -Sí.
Eckels parecía aturdido. Se miró los pies como si tratara de moverlos. Lanzó un gruñido de desesperanza.
-¡Eckels!
Eckels dio unos pocos pasos, parpadeando, arrastrando los pies. -¡Por ahí no!
El monstruo, al advertir un movimiento, se lanzó hacia adelante con un grito terrible. En cuatro segundos cubrió cien metros. Los rifles se alzaron y llamearon. De la boca del monstruo salió un torbellino que los envolvió con un olor de barro y sangre vieja. El monstruo rugió con los dientes brillantes al sol.
Eckels, sin mirar atrás, caminó ciegamente hasta el borde del Sendero, con el rifle que le colgaba de los brazos. Salió del Sendero, y caminó, y caminó por la jungla. Los pies se le hundieron en un musgo verde. Lo llevaban las piernas, y se sintió solo y alejado de lo que ocurría atrás.
Los rifles dispararon otra vez. El ruido se perdió en chillidos y truenos. La gran palanca de la cola del reptil se alzó sacudiéndose. Los árboles estallaron en nubes de hojas y ramas. El monstruo retorció sus manos de joyero y las bajó como para acariciar a los hombres, para partirlos en dos, aplastarlos como cerezas, meterlos entre los dientes y en la rugiente garganta. Sus ojos de canto rodado bajaron a la altura de los hombres, que vieron sus propias imágenes. Dispararon sus armas contra las pestañas metálicas y los brillantes iris negros.
Como un ídolo de piedra, como el desprendimiento de una montaña, el Tyrannosaurus cayó. Con un trueno, se abrazó a unos árboles, los arrastró en su caída. Torció y quebró el Sendero de Metal. Los hombres retrocedieron alejándose. El cuerpo golpeó el suelo, diez toneladas de carne fría y piedra. Los rifles dispararon. El monstruo azotó el aire con su cola acorazada, retorció sus mandíbulas de serpiente, y ya no se movió. Una fuente de sangre le brotó de la garganta. En alguna parte, adentro, estalló un saco de fluidos. Unas bocanadas nauseabundas empaparon a los cazadores. Los hombres se quedaron mirándolo, rojos y resplandecientes.
El trueno se apagó.
La jungla estaba en silencio. Luego de la tormenta, una gran paz. Luego de la pesadilla, la mañana.
Billings y Kramer se sentaron en el sendero y vomitaron. Travis y Lesperance, de pie, sosteniendo aún los rifles humeantes, juraban continuamente.
En la Máquina del Tiempo, cara abajo, yacía Eckels, estremeciéndose. Había encontrado el camino de vuelta al Sendero y había subido a la Máquina. Travis se acercó, lanzó una ojeada a Eckels, sacó unos trozos de algodón de una caja metálica y volvió junto a los otros, sentados en el Sendero.
-Límpiense.
Limpiaron la sangre de los cascos. El monstruo yacía como una loma de carne sólida. En su interior uno podía oír los suspiros y murmullos a medida que morían las más lejanas de las cámaras, y los órganos dejaban de funcionar, y los líquidos corrían un último instante de un receptáculo a una cavidad, a una glándula, y todo se cerraba para siempre. Era como estar junto a una locomotora estropeada o una excavadora de vapor en el momento en que se abren las válvulas o se las cierra herméticamente. Los huesos crujían. La propia carne, perdido el equilibrio, cayó como peso muerto sobre los delicados antebrazos, quebrándolos.
Otro crujido. Allá arriba, la gigantesca rama de un árbol se rompió y cayó. Golpeó a la bestia muerta como algo final.
-Ahí está- Lesperance miró su reloj-. Justo a tiempo. Ese es el árbol gigantesco que originalmente debía caer y matar al animal.
Miró a los dos cazadores: ¿Quieren la fotografía trofeo?
-¿Qué?
-No podemos llevar un trofeo al futuro. El cuerpo tiene que quedarse aquí donde hubiese muerto originalmente, de modo que los insectos, los pájaros y las bacterias puedan vivir de él, como estaba previsto. Todo debe mantener su equilibrio. Dejamos el cuerpo. Pero podemos llevar una foto con ustedes al lado.
Los dos hombres trataron de pensar, pero al fin sacudieron la cabeza. Caminaron a lo largo del Sendero de metal. Se dejaron caer de modo cansino en los almohadones de la Máquina. Miraron otra vez el monstruo caído, el monte paralizado, donde unos raros pájaros reptiles y unos insectos dorados trabajaban ya en la humeante armadura.
Un sonido en el piso de la Máquina del Tiempo los endureció. Eckels estaba allí,
temblando.
-Lo siento -dijo al fin.
-¡Levántese! -gritó Travis.
Eckels se levantó.
-¡Vaya por ese sendero, solo! -agregó Travis, apuntando con el rifle-. Usted no volverá a la Máquina. ¡Lo dejaremos aquí!
Lesperance tomó a Travis por el brazo. -Espera...
-¡No te metas en esto! -Travis se sacudió apartando la mano-. Este hijo de perra casi nos mata. Pero eso no es bastante. Diablo, no. ¡Sus zapatos! ¡Míralos! Salió del Sendero. ¡Dios mío, estamos arruinados Cristo sabe qué multa nos pondrán. ¡Decenas de miles de dólares! Garantizamos que nadie dejaría el Sendero. Y él lo dejó. ¡Oh, condenado tonto! Tendré que informar al gobierno. Pueden hasta quitarnos la licencia. ¡Dios sabe lo que le ha hecho al tiempo, a la Historia!
-Cálmate. Sólo pisó un poco de barro.
-¿Cómo podemos saberlo? -gritó Travis-. ¡No sabemos nada! ¡Es un condenado misterio! ¡Fuera de aquí, Eckels!
Eckels buscó en su chaqueta.
-Pagaré cualquier cosa. ¡Cien mil dólares!
Travis miró enojado la libreta de cheques de Eckels y escupió.
-Vaya allí. El monstruo está junto al Sendero. Métale los brazos hasta los codos en la boca, y vuelva.
-¡Eso no tiene sentido!
-El monstruo está muerto, cobarde bastardo. ¡Las balas! No podemos dejar aquí las balas. No pertenecen al pasado, pueden cambiar algo. Tome mi cuchillo. ¡Extráigalas!
La jungla estaba viva otra vez, con los viejos temblores y los gritos de los pájaros. Eckels se volvió lentamente a mirar al primitivo vaciadero de basura, la montaña de pesadillas y terror. Luego de un rato, como un sonámbulo, se fue, arrastrando los pies.
Regresó temblando cinco minutos más tarde, con los brazos empapados y rojos hasta los codos. Extendió las manos. En cada una había un montón de balas. Luego cayó. Se quedó allí, en el suelo, sin moverse.
-No había por qué obligarlo a eso - dijo Lesperance.
-¿No? Es demasiado pronto para saberlo. -Travis tocó con el pie el cuerpo inmóvil.
-Vivirá. La próxima vez no buscará cazas como ésta. Muy bien. -Le hizo una fatigada seña con el pulgar a Lesperance-. Enciende. Volvamos a casa. 1492. 1776. 1812.
Se limpiaron las caras y manos. Se cambiaron las camisas y pantalones. Eckels se había incorporado y se paseaba sin hablar. Travis lo miró furiosamente durante diez minutos.
-No me mire -gritó Eckels-. No hice nada.
-¿Quién puede decirlo?
-Salí del sendero, eso es todo; traje un poco de barro en los zapatos. ¿Qué quiere que haga? ¿Que me arrodille y rece?
-Quizá lo necesitemos. Se lo advierto, Eckels. Todavía puedo matarlo. Tengo listo el fusil.
-Soy inocente. ¡No he hecho nada!
1999, 2000, 2055.
La máquina se detuvo.
-Afuera -dijo Travis.
El cuarto estaba como lo habían dejado. Pero no de modo tan preciso. El mismo hombre estaba sentado detrás del mismo escritorio. Pero no exactamente el mismo hombre detrás del mismo escritorio.
Travis miró alrededor con rapidez.
-¿Todo bien aquí? -estalló.
-Muy bien. ¡Bienvenidos!
Travis no se sintió tranquilo. Parecía estudiar hasta los átomos del aire, el modo como entraba la luz del sol por la única ventana alta.
-Muy bien, Eckels, puede salir. No vuelva nunca.
Eckels no se movió.
-¿No me ha oído? -dijo Travis-. ¿Qué mira?
Eckels olía el aire, y había algo en el aire, una sustancia química tan sutil, tan leve, que sólo el débil grito de sus sentidos subliminales le advertía que estaba allí. Los colores blanco, gris, azul, anaranjado, de las paredes, del mobiliario, del cielo más allá de la ventana, eran... eran... Y había una sensación. Se estremeció. Le temblaron las manos. Se quedó oliendo aquel elemento raro con todos los poros del cuerpo. En alguna parte alguien debía de estar tocando uno de esos silbatos que sólo pueden oír los perros. Su cuerpo respondió con un grito silencioso. Más allá de este cuarto, más allá de esta pared, más allá de este hombre que no era exactamente el mismo hombre detrás del mismo escritorio..., se extendía todo un mundo de calles y gente. Qué suerte de mundo era ahora, no se podía saber. Podía sentirlos cómo se movían, más allá de los muros, casi, como piezas de ajedrez que arrastraban un viento seco...
Pero había algo más inmediato. El anuncio pintado en la pared de la oficina, el mismo anuncio que había leído aquel mismo día al entrar allí por vez primera.
De algún modo el anuncio había cambiado.
SEFARI EN EL TIEMPO. S. A. SEFARIS A KUALKUIER AÑO DEL PASADO USTE NOMBRA EL ANIMAL NOSOTROS LO LLEBAMOS AYI. USTE LO MATA.
Eckels sintió que caía en una silla. Tanteó insensatamente el grueso barro de sus botas. Sacó un trozo, temblando.
-No, no puede ser. Algo tan pequeño. No puede ser. ¡No!
Hundida en el barro, brillante, verde, y dorada, y negra, había una mariposa, muy hermosa y muy muerta.
-¡No algo tan pequeño! ¡No una mariposa! -gritó Eckels.
Cayó al suelo una cosa exquisita, una cosa pequeña que podía destruir todos los equilibrios, derribando primero la línea de un pequeño dominó, y luego de un gran dominó, y luego de un gigantesco dominó, a lo largo de los años, a través del tiempo. La mente de Eckels giró sobre si misma. La mariposa no podía cambiar las cosas. Matar una mariposa no podía ser tan importante. ¿Podía?
Tenía el rostro helado. Preguntó, temblándole la boca:
- ¿Quién... quién ganó la elección presidencial ayer?
El hombre detrás del mostrador se rió.
-¿Se burla de mí? Lo sabe muy bien. ¡Deutscher, por supuesto! No ese condenado debilucho de Keith. Tenemos un hombre fuerte ahora, un hombre de agallas. ¡Sí, señor! -El oficial calló-. ¿Qué pasa?
Eckels gimió. Cayó de rodillas. Recogió la mariposa dorada con dedos temblorosos.
-¿No podríamos -se preguntó a sí mismo, le preguntó al mundo, a los oficiales, a la Máquina,- no podríamos llevarla allá, no podríamos hacerla vivir otra vez? ¿No podríamos empezar de nuevo? ¿No podríamos...?
No se movió. Con los ojos cerrados, esperó estremeciéndose. Oyó que Travis gritaba; oyó que Travis preparaba el rifle, alzaba el seguro, y apuntaba.
El ruido de un trueno…

Monday, June 19, 2006

300: LA EPICA DE FRANK MILLER


Por Everardo Ferrer

“El ejercito de Persia, una fuerza tan imponente que la tierra tiembla a su paso, se dispone a aplastar Grecia, una isla de razón y libertad en un mar de barbarie y tiranía.
Entre Grecia y esta oleada de destrucción se interpone un pequeño grupo de trescientos guerreros.
Pero esos guerreros son mas que hombres...son Espartanos.”
---Presentación de la contraportada del TPB.
Desde mediados de los ochenta, el nombre de Frank Miller, redefiniría la forma de hacer cómics, y su paso por títulos como Diabólico (Daredevil) o Batman, lo encumbrarían, ya que nos presentarían una visión muy distinta de los superhéroes, enriqueciendo a los personajes, su entorno y sus motivaciones. Pero como precedente de estas obras habría una que no resultaría un éxito de ventas, pero que haría que la critica especializada y los artistas principales de los cómics voltearan a ver su trabajo, que era completamente diferente a todo lo antes visto en el comic americano, bañándolo de alabanzas, esta obra saldría bajo el nombre de Ronin y desde entonces Miller, ayudado de la paleta de Lynn Varley, volcaría su pasión por las artes y el honor marciales y la épica, que posteriormente utilizaría en otros títulos, lo que demostraba que el autor no pretendía en absoluto hacer cómics convencionales. Ya en los noventa, Miller decide dejar a un lado el comic superheroico y crea bajo el sello Legends, de Dark Horse (línea en donde los autores conservan los derechos de sus creaciones) la que ha de ser su obra definitoria: Sin City, inspirada en el genero negro y el film noir (obra de la cual hablamos en el No.4 de nuestra edición impresa), manejando un impactante alto contraste, con magnificas ilustraciones en blanco y negro, y donde da rienda suelta a su genio narrativo, con muy buenos resultados. En 1998, Miller, aun bajo el sello Dark Horse, decide regresar al color, y nuevamente acompañado de Lynn Varley, presenta una miniserie de cinco números, en la que desborda toda su pasión por el tema, creando una obra épica de proporciones magnificentes, el titulo de esta miniserie sería sencillamente 300.
La inspiración de Miller para crear 300, vendría de una película de los sesenta llamada The 300 Spartans, dirigida por Rudolph Mate y estelarizada por Richard Egan (en español se le conocería como El León de Esparta) que dejaría una honda huella en el entonces joven Frank, así que 300, viene a ser la propia interpretación de Miller de los sucesos representados en dicha cinta. Miller esperaría el suficiente tiempo para hacer este tributo, estando en el mejor momento de su carrera autoral. 300 narra la histórica y legendaria Batalla de las Termòpilas, desarrollada unos cuatro siglos antes de Cristo, en donde un contingente formado por 300 Espartanos que conforman la guardia personal a la orden del rey Leonidas, quien no logra reunir a su ejercito debido a la traición de la casta sacerdotal y una serie de intrigas políticas, logran frenar el avance de numerosas tropas formadas por decenas de miles de soldados persas, al mando de Jerjes, el rey- dios de Persia, y en ese entonces, el monarca mas poderoso del planeta. La estrategia del rey Leonidas es en realidad un recurso desesperado para intentar ganar tiempo en lo que se logra la reunión de un ejercito real que represente una verdadera defensa, así que al mando de sus 300 soldados sale con la esperanza de retrasar lo mas que le sea posible, el avance del ejercito persa.
Es difícil definir el rumbo de 300, pues cada lector podría darle su propia interpretación, puede diferirse si esta en contra o a favor de esta guerra, pero es difícil debido a que prácticamente la historia se vive a través de los ojos de Leonidas, y aunque hay coraje y valentía en los combates, también se siente la desesperanza y el desasosiego, una visión mas o menos neutral entre el monarca y los soldados que están mas que dispuestos a morir por una causa probablemente perdida. Una parte de lo interesante como estrategia bélica, es que la proeza de los 300 se debió al lugar elegido para su encuentro con los persas: el desfiladero de las Termòpilas, un estrecho en donde la superioridad numérica del ejercito persa seria minimizada por la ventaja estratégica de la posición de los 300, y finalmente, gracias a esta táctica de guerra, los persas serian derrotados por el ejercito griego. Este comic en si, es como un libro de historia expuesto con la magia del comic, y aunque no se necesitan muchas palabras para el efecto, pues la narrativa grafica del autor hace que todo sea visualmente muy digerible, esta viene a convertirse en otra gran obra de Frank Miller, bien realizada y muy disfrutable, una épica de narrativa grafica digna de admirarse.
En 1999, 300 se haría acreedora a tres de los premios mas importantes de la industria del comic americano, llevándose los Eisner por Mejor serie limitada, Mejor guionista-dibujante y Mejor color, y tomando en cuenta que los Eisner son el equivalente a los Oscares cinematográficos, podríamos manejar el símil de los premios en algo así como a las categorías de Mejor Película, Mejor director y Mejor fotografía, casi nada. Y, reconsiderando la liga de esta obra de Miller con el cine, digamos que es también recientemente que el genero épico es resucitado en el séptimo arte por Ridley Scott con la multipremiada Gladiador, estelarizada por Russell Crowe, a la que seguiría la superproducción Troya, de Wolfgang Petersen, con un reparto multiestelar encabezado por Brad Pitt. Pues bien, ahora 300 regresa a la fuente original de su inspiración, Warner Bros. Esta preparando ya la producción cinematográfica de la adaptación de la obra de Miller para la pantalla grande. La dirección de esta nueva aventura fílmica quedara en manos de Zach Snyder (El Amanecer de los Muertos y también designado director para la máxima obra superheroica contemporánea: Watchmen, de Alan Moore) y etelarizada por Gerard Butler (Drácula 2000) y Lena Headey (Hermanos Grimm). El traslado de 300 a la pantalla de plata, no debe ser muy difícil en cuestión de dirección, pues Frank Miller utiliza claramente la narración cinematográfica en su obra, no por nada, Sin City es una de las mejores adaptaciones de un comic al cine, pese a que Robert Rodríguez es un director que se mueve en trabajos menos serios, y que haciendo mancuerna con el propio Miller, logra su primer trabajo de calidad total. Esperamos entonces que 300 este a la altura del comic y de hecho, entre la multitud de efectos digitales que tendrá la producción (probablemente Corazón Valiente, de Mel Gibson, sea la ultima película que haya usado tantos extras reales), aparte del ejercito, la coloración de la cinta pretenderá acercarse lo mas posible al talento de Lynn Varley. 300 es pues, la obra épica de Miller por excelencia y será una lastima que la mayoría del publico la conozca solo por su paso por el cine.

http://300themovie.warnerbros.com/

LOS HOMBRES VERDES...


Dibujar para mí es un constante tic nervioso...
Comencé a dibujar desde que era niño y lo he seguido haciendo durante todos los días -casi todas las horas- de mi vida. Dibujo cuando estoy solo y cuando estoy acompañado. Dibujo cuando hablo por teléfono y dibujo cuando, en los restaurantes, converso con una persona. Para mí es más fácil explicar algo si me auxilio con el dibujo. Cuando -como a muchas otras personas- alguien me ha preguntado qué me gustaría ser si volviera a nacer, yo he contestado que me gustaría volver a ser dibujante, sólo que mejor de lo que soy. Dibujar es un placer que pocos conocemos.Es un arma secreta que equivale a hablar otro idioma. Un idioma que sólo dominan unos cuantos privilegiados. De 5 mil millones de seres humanos que pueblan la tierra, los dibujantes no llegamos a 100 mil. Los que nacimos con esa bendición, con la facilidad para dibujar, no tenemos por qué preocuparnos en la vida. Nunca nos va a faltar nada. Somos como la mujer barbada; como el hombre de color verde. O sea, somos diferentes. Un hombre verde siempre podrá trabajar en los circos valido solamente de su color, sin necesidad de ser maromero, ni equilibrista, ni hombre bala. La gente lo verá siempre con curiosidad, con admiración. Y es que hombres verdes no hay muchos.Picasso fue un hombre verde. Era de un verde tan intenso que desde niño la gente comenzó a verlo con curiosidad y morbo y él, dándose cuenta de lo que lo distinguía de los demás, abusó. Llegó inclusive, a burlarse de sus contemporáneos desconcertándolos, sorprendiéndolos, escandalizándolos con las cosas que hacía, extraordinarias para ellos, pero naturales para él que era verde. Picasso dibujó y dibujó y dibujó hasta alcanzar la perfección - y luegodesdibujó todo lo dibujado. Esto lo hizo en medio de la admiración del mundo y durante una época de la historia que puso a temblar y a doblegarse a millones de personas, incluyendo a estadístas de países adelantados. Picasso vivió como quiso y donde quiso y con quien quiso durante dos grandes guerras, mil crisis y muchas dictaduras. En todo su tiempo hizo gala de una agresiva, desafiante libertad, precisamente cuando la libertad estaba prohibida. Fue él, sin duda, el más verde de los verdes de la época moderna y su verdor sólo puede compararse al de los clásicos.A Diego Rivera lo atacaban, lo insultaban, le decían mentiroso y hasta llegaron a atentar contra su vida porque - entre otras cosas- un día se le ocurrió a Diego decir que era antropófago, que le gustaba comer carne humana y que, de ésta, las costillas de las jovencitas eran deliciosas. Lo que los hombres beige no comprendían era que Diego no era mentiroso, simplemente tenía derecho a la mentira. Los hombres verdes tenemos derecho a la mentira. La mentira es el arte. La verdad puede dejarse para los contadores. Las grandes obras de arte son enormes, bellas mentiras. La verdad es sólo una de las materias primas con que se hace una mentira.En aquel tiempo hacía un cartón diario y mi sistema era éste: muy temprano en la mañana extendía uno o dos periódicos sobre la mesa y, estando de pie, buscaba en los encabezados una noticia que me diera una idea. Si la encontraba me sentaba y leía la noticia de principio a fin. Si no la encontraba comenzaba el día con un dolor en los huesos que no podría describir. El dolor es físico y lo sufro cuando no tengo ideas. A medida que pasan las horas ese dolor se va intensificando hasta hacerse casi insoportable. Quedo doblado, abatido ante la mesa, con el papel en blanco y las manos sosteniéndome la cabeza. no siento hambre ni sed, ni deseo alguno. Tengo la sensación de estar hueco de pies a cabeza y el dolor me quiebra, me hiere, me atormenta. Es un dolor como el que deben sentir los condenados a garrote vil.Pero finalmente la idea llega. Puede venir de una pequeñísima chispa interior, o la trae la conversación de un amigo, o la trae el viento. Enotonces todo cambia. Desaparece el dolor que se convierte en euforia. Vulven la sed y el hambre y todas las cosas que dan placer. La mente trabaja como motor nuevo. Se sienten los músculos elásticos y sanos y la ropa limpia y cómoda. Realizar la idea con texto y dibujo ya no es problema. La mano se mueve sola como siguiendo un trazo que ya estaba sobre el papel. Es la salida a la luz.Los hombres verdes sufrimos y gozamos eso y mientras más agudo es el sufrimiento más intenso es el gozo. El sufrimineto vale la pena. Siempre nace de él algo nuevo. A veces sorprendente, a veces bello. A veces sólo regular, pero siempre nuevo.Y esa es nuestra misión en la vida: hacer, todos los días, algo nuevo.
Texto de Abel Quezada.

Friday, June 16, 2006

TRANSFORMERS

Friday, June 02, 2006

FACTOR COMIC


Este numero nos tiene preparado datos interesantes del talentoso Alex Ross, asi como una guia de lo nuevo del universo Ultimate de la casa Marvel. pero eso no es todo. Mexicanos que han colaborado con esta casa de ideas en titulos de personajes clave (Spider-man,Venom), Humberto Ramos, Edgar Delgado y Carlos Cuevas se haran cargo del mutante de las garras de adamantium del numero 42 al 47.por cierto en este numero Everardo Ferrer nos hace una recopilacion del comic independiente de nuestro pais.
CENIZAS: REVISTA NARRATIVA GRAFICA. No. 0
Nos presenta historias de artistas ya conocidos como Raùl Treviño, Tony Sandoval; Santiago Fèrnandez, Miguel Àngel Hernàndez Cedillo y Carolina Shantal Parra; el maestro Ricardo Pelaez; Frik y Abelardo Gutièrrez
LAS DESVENTURAS DEL MONITO No. 9
El peor personaje de los còmics, por fin encuentra la muerte en este numero... (de una manera bastante original)...
EL LIDER FANTASMA 5.1
Gerardo Valdez Uriza, presenta toda una novedad en torno a su personaje ya que muestra en ella una forma diferente de ilustrar su trabajo. pero en este ejemplar especificamente, nos enseña realmente lo mejor que sabe hacer: esculpir y modelar en una serie de secuencias fotograficas en las que la historia es narrada con esculturas, escenarios y dioramas con excelentes resultados como si se tratara de una foto novela.
BIOGRAFIA NO AUTORIZADA DE VINNY, EL PERRO DE LA BALBUENA
Lanzada por el sello editorial Caligrama, Lectura Grafica, muestra la creacion de Bachan que fuera publicada anteriormente dentro de las paginas de la ultima version de Mad. en Mèxico.tambien accesando a su pagina web. puedes encontrar la preventa de otras obras de titulos como Operacion Bolivar, del maestrisimo Clement , El Cadaver y el Sofa, del genial Tony Sandoval, ademas que manejan compilados con obras de autores japoneses.
MOSTROS
Esta publicacion realizada por artistas egresados de la ENAP-UNAM, En la que manejando diferentes estilos, tanto narrativos como graficos resulta bastante novedosa.Los que participan en esta obra son : Virginia Trujillo, Popoka, Juan Carlos Bustamante, Jesus Luis Contreras y Chema Skndi. La presentacion del Cuadernillo es hecha por el mismisimo Bef y la portada elaborada por el Dr. Alderete, en la que da un toque retro. MOSTROS pretende ser un ejercicio continuo para los lectores en busqueda de buenas historias asi como de los diferentes artistas que se interesen en participar en el.
Y por ultimo agradecer a la gente que hace posible Factor Comic y a Everardo Ferrer, que en sus paginas nos reciban y exponga nuestra direccion en la web... y si para todos nuestros lectores...si... si estamos de regreso...!!!

NOVENO ARTE.